lunes, 28 de diciembre de 2009

Lo único que es una pena... es que sea una pena.

jueves, 15 de octubre de 2009

Pausa

Bajo los labios de la luna

me he vuelto un silbido largo y afanoso,

un grillo cantor, un viento suave, frío, nocturno,

un arrullo temprano, tierno, sigiloso,

una canción de cuna, un soneto de luna.

En el sigilo de lo nocturno,

me cuelo por los espacios de tu habitación,

me convierto en beso, e instalado en tu frente,

confiado y aún siendo beso,

me paseo por tus hombros,

por tu espalda, por tus senos.

Ombligo.

Pausa.

Abdomen.

Pausa.

Costillas.

En tus caderas me vuelvo caricia

Y abrazo en tu cintura.

Soy el amor hecho aire,

O el aire hecho amor

Soy amor hecho murmullo,

Admirador secreto, silencioso amor.

Tú duermes,

Duermes.

Pateas.

Duermes.

Conclusión:

Tú no sientes nada…

martes, 6 de octubre de 2009

Mascaradas

En el mundo existe mucho hijo puta disfrazado de buen hombre. Yo por mi parte prefiero ser buen hombre disfrazado de hijo puta.

domingo, 27 de septiembre de 2009

No existen personas increíbles... existen percepciones increíbles sobre las personas.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Carta de presentación...

Egocéntrico, enamorado, bohemio,
a veces un irremediable necio.

Independiente, libre, lubricante social cuando puedo,
devoto, desinteresado, caballero.

Forajido, renegado, rebeldón, un poco pirata al menos,
descontrolado, freaky, techy, muy, pero muy disperso.

Distraído, ido, introvertido, en las nubes suspendido,
atolondrado, desmembrado, en ocasiones un poquito desgraciado.

Insoluble, voluble, nieto de un lechero,
sin dinero, suelo, suero, luego alcanzo lo que quiero.

Simplón, nunca tibio, río y lloro cuando río,
cachondo, burlón, persignado, diestro, apasionado.

Revoltijo, etéreo, hetero, entero,
complicado, activo, tremendamente radioactivo.

Borde, mío, suyo, de ella, no tuyo, ¡NUNCA TUYO!,
nunca del dinero o flaco, pero elástico, creativo.

Cierto, verdadero, propio,
nunca falso, básico, legible, inteligible.

Vanidoso, contagioso, ponzoñoso,
ácido corrosivo, mutante, generoso.

Hostil, mástil, vela, timón y timonel,
alumno, aprendiz, profesor, maestro.

Arruga, cana, experiencia extraña,
juventud, virtud, plenitud, solicitud de entrar en tu puerta,
en tu puerto, a cualquier hora, cualquier día, en cualquier momento...

lunes, 31 de agosto de 2009

Yo no puedo amarte...

Yo no puedo amarte a ti,
y no es por falta de amor, es por miedo al olvido.

Si te amase con todo el amor que te tengo,
habría que escuchar tu llanto una y otra vez, irremediablemente,
cuando la vida te ha metido el pie.

Y tu llanto me duele como agujas en la piel,
como tomarse una sopa de ácido nítrico
a las nueve de la noche, o a las diez
o al medio día.

Para amarte hay que aprender primero a perdonar.
Y qué difícil,
qué difícil cuando se trata de tu sufrimiento,
de tus tristezas.

Amarte significa también perdonar a la muerte.
Yo no quiero ver luego tus ojos callados.
Ni amanecer un día y mirarte ahí,
fría en el lugar de tu calor más profundo,
pálida como la misma muerte,
dura como prejuicio.

Yo te juro, pajarita de mis sueños,
por mi vida y por mi muerte,
que el día que te llegue la muerte...

LA MATO!

jueves, 20 de agosto de 2009

La vida...

La vida es un momento, un momento solamente,

Un viaje corto, muy corto, muy, muy corto, cortísimo

Un abrir y cerrar de ojos, uno solo, ¡no más!, ¡solo uno!

Es una oportunidad, corta, frágil, ligera, única,

Una decisión apresurada

Un suspiro

Un instante

La vida tarda en terminar el mismo tiempo que le toma a una piedra llegar al suelo

La vida es corta

La vida es poca

La vida es un chasquear de dedos

Es un paso, ¡UN PASO!, arriesgado, fugaz, irremediable

Imprescindible, necesario, auténtico también.

La vida es un volado, un acertijo, una adivinanza, un chin-chan-pú, un sorteo, una lotería, un juego de azar, una ruleta rusa.

La vida es un espacio que no da espacio a nada

La vida es un destello de luz, un flashazo,

Dura lo mismo que el sonido de un aplauso

Dura lo mismo que la voz en un lugar sin viento

¡Una, dos, tres! y la vida se acaba

La vida no da permisos…

La vida no da permisos.

La vida es un suspiro

La vida es un instante…

¿Un consejo?

…Vívela con calma

jueves, 13 de agosto de 2009

Te vi y hablé

Y te vi y hablé con vos,

y nada del pasado tenía mayor importancia

que la imagen que en mi cerebro se repetía segundo a segundo,

de tus ojos novedosos y lejanos, rompiendo mis esquemas profanos.

Qué puñal contra el olvido!

Qué espacio blanco como nieve.

Qué pupilas calmas, sin guarida!

Qué mirada delincuente!


Pensando... mmmm pensando

Pienso en todo lo dicho, en todo lo hecho, pienso en lo mucho que hice y en lo poco que coseché. No cabe duda, el amor es de temerse más que todos los naufragios.

El amor es un perro infernal.

Uno le besa la mano y el amor te escupe la cara.

A veces es bueno tirarse al drama.

Me dispongo a reconstruir mi personalidad en sus partes, en sus espacios, en sus autores. Es necesario entonces, tirar todo aquello que no sirve, toda la basura, los residuos, los quebrantos.

Es muy fácil hacer a un lado a la gente cuando uno está con ella todos los días, rechazar posibilidades, rechazar las ofertas que la vida nos sirve, gratis, sin que hagamos ningún mérito para recibirlas. Es fácil y creo que lo es, por que pensamos que en cualquier momento podemos retomarlas, levantar la mano y pedir un plato de aquello que dejamos pasar.

Soy un espacio infinito, un plano donde uno no puede escaparse por la tangente, por que no existen tangentes. Intento aprovechar todo lo que la vida me pone al alcance, algunas cosas se me escapan como agua entre las manos, pero es que la vida es demasiado generosa y yo muy pequeño en comparación.

A mi no me limita un sueldo, ni el suelo, ni los sueños. Sé volar en el momento que hay que volar, se caminar cuando tengo que caminar, se cobrar lo que merece la pena cobrar y entregar gratis lo que se me ha dado gratis. Puedo equivocarme de vez en cuando, pero no sé quejarme de mis errores, no soy como aquellos ingratos que buscan culpar a algo o a alguien de lo que ocasionaron ellos mismos. Por el contrario, cuando cometo errores disfruto del dolor que me causa encontrarme culpable y exprimo todo el jugo que pueda sacarse de ellos para aprender y hacerme más conciente de mis actos.

Sé perfectamente ser fiel, conozco la importancia de la fidelidad y no dudo un segundo en entregar mi fidelidad, pero tampoco nací para rogar por amor, para rogar por oportunidades (esto no quiere decir que no lo he hecho, más bien por que lo he hecho sé que no nací para hacerlo), me parece indigno y patético dar y que me den explicaciones, odio los reclamos, creo que pocas veces están alejados de la soberbia.

Soy un hombre paciente, he aprendido a escuchar al iracundo, al apesadumbrado (aún cuando no sabe de sus pesares), hay otras cosas que no reclamo por que no me siento niñera de nadie, mi paciencia está, diría yo, bastante bien ejercitada. Tengo la bondad de Dios de haber sido el hijo sándwich, por lo que sé soportar la autoridad y el yugo sin que mi voluntad se vea afectada. Soy paciente con el inmaduro, con el falto de experiencia, corrijo a quien me parece errado, pero busco que sea de la manera más grata posible. Sin embargo, no pierdo mi tiempo con el idiota, con el necio, con el terco. Supongo que aún mi paciencia tiene un límite, pero creo en las segundas oportunidades, en las terceras, en las cuartas y así consecutivamente.

Soy intolerante con la gente que supongo que debe ser inteligente, y demuestra lo contrario. Soy intolerante con el que es incapaz de tener una conversación a nivel humano, es decir; odio cuando la gente saca su cavernicoléz a relucir levantando la voz. Hay cierta cifra de decibeles, que mi cerebro percibe como escasez de neuronas, de nivel IQ y creo que no merece la pena perder el tiempo con quienes son incapaces de superar esa línea que nos divide entre un homo sapiens-sapiens y un hombre de las cavernas.

Me gusta reír de casi todo, sólo no puedo reír ante la muerte cuando es verdadera y natural. El suicidio, sin embargo, me da risa, mucha risa. Me parece un acto estúpido, un acto de bufones y los actos de esta naturaleza se crearon para hacer al hombre reír. Es irónico, cuando un hombre con su suicidio busca hacer llorar a un grupo específico de personas yo me parto de la risa. Me gusta.

Me dan risa también los que lloran su arrepentimiento, la situación de saber que hay quienes tenían todo en las manos para actuar bien en el momento correcto, pero lloran la falta de voluntad de hacerlo. Simplemente me parece absurdo, y me río. Me río también de quienes lloran la muerte de alguien que no se preocuparon por querer en el momento en que estuvieron en vida. Es mucho más inteligente procurar querer a la gente cuando existe entre nosotros, demostrarlo de la manera más sincera posible.

Ahora que lo recuerdo, también me da risa la hipocresía. En realidad creo que estoy negado a ella. Hay tantos actos que la gente realiza por hipocresía, incontables y obvios actos hipócritas, como abrazos que no son sentidos, besos que nos son sinceros, caricias interesadas, largos ratos de conversaciones que no se escuchan, pero en las que se planta la gente con su cara de interesante pensando en todo aquello que puede venir para sí mismos al “sacrificarse” al sermón del apesadumbrado.

Cabe espacio para pensar que soy soberbio, sin duda, y eso es algo que no soy capaz de decidir yo. Creo en que hago lo correcto, sin embargo siempre me cuestiono hasta dónde y los comentarios son recibidos con humildad en la mayoría de los casos. Y pensando en esto, creo que el hecho de pensar que puedo llegar a ser soberbio me aleja por lo menos un poco de la soberbia misma.

Cursi! MUY CURSI!

Te amo, estúpidamente, ciegamente

Tiernamente, te amo

Te amo con los ojos vendados,

Te amo de ruleta rusa,

De pasos por las brazas

De casa de locos, a pasos agigantados


Te amo por las noches,

Te amo al medio día,

al crepúsculo con tu nombre doliente,

que pronuncio con mi boca maloliente

en versos torpes a los que me enfrento

con mi cara de valiente.


(¡Qué triste suena el eco de tu ausencia

en las fosas nasales de mi corazón!)


Pero yo te amo, te juro que te amo,

Te amo con amor de hombre primitivo,

Con un amor -animal enjaulado-,

Pero nunca con un amor eyaculado!


Te amo por que tienes cara, ojos,

piernas y pies, y labios, y senos y espacio.

Te amo hasta las amígdalas, hasta las anginas

Hasta las entrañas.


En mis noches tristes

me alegro de tu existencia y río

lo mismo que un niño con tijeras y corriendo

por las calles de la casa

con las cintas de los zapatos desamarradas.


Tú me ves de lejos y temes

Y yo entiendo pero no entiendo nada,

Los dos sabemos algo en secreto que no sabemos

Y que no estamos dispuestos a decirnos nunca

Por que nos amamos.


Y sin embargo yo te quiero,

Te quiero de día y de noche igual que te amo,


Pero cuando te amo,

Cuando verídica-mente te amo:

Eso no puedo decírtelo... eso no puedo contártelo.

Me gusta...

Me gustan los bebés, me gusta que rían, que jueguen, que se emocionen o se sorprendan. Me gusta escucharlos contar historias, me gusta que sus historias son inocentes, me gusta que se alegran y corren y se alegran más por que corren. Me gusta el olor de sus cabezas, o cuando ríen y les falta un diente o dos. Me gustan también los olores, no los de los niños solamente, me gustan los olores en general, saber que las cosas huelen me gusta, me gusta saber que me gusta.

Me gusta el sonido de las cosas, el sonido, no el ruido. Me gusta cuando tengo tiempo de sentarme a escuchar a las aves, o música que aparece en algún lugar, así, de improviso, y darme cuenta que la encontré o que la música me encontró en ese lugar y momento. Me gusta la música. Me gusta el silencio, aunque, creo que nunca he escuchado un silencio absoluto, siempre pasa algún avión o alcanzo a percibir los movimientos de algo o de alguien, que cuando se está en silencio, también me gusta cómo se sienten en mis oídos. Me gusta que me gusten los sonidos.

Me gusta el amor, me gusta pensar en el amor, me gusta sentir el amor, pero más me gusta darlo. Me gusta reír por amor, reír de alegría de amor, reír de tristeza de amor, me gusta llorar el amor por bueno y llorarlo por malo, culparlo mil veces por mil cosas y mil veces más reconciliarme con el amor. Me gusta el amor por que es amor, pero no estoy enamorado del amor. Me gusta creer en el amor único y definitivo, en la solemnidad del amor, el verdadero amor. Me gusta ver a los enamorados y morir de ganas de ser yo el enamorado (por que no hay envidia buena). Me gusta buscar al amor, pero siempre me gustó más haberlo encontrado. Me gusta que me guste el amor.

Me gustan las mujeres, me gusta mirar a las mujeres y más me gusta admirarme de las mujeres. Me gusta la silueta que dibuja el cuerpo de una mujer a contra luz, me gusta cuando sus ojos se ponen húmedos y tienen miedo, pero se levantan y patean y golpean y arañan para no rendirse ante él. Me gusta cuando se defienden, pero no cuando se entercan. Me gusta cuando pasan y dejan el rastro de su perfume y me recuerdan que me gusta que me gusten los olores. Me gusta Dolores. Me gusta que sea mujer y que yo sea hombre. Me gusta que sepa que me gusta y saber que me gusta aunque sé que a ella no le gusta.

Me gusta tener amigos, me gusta tener pocos, pero excelentes amigos. Me gusta ser amigo de mis amigos, pero a veces no me gusta que me cueste trabajo hacerme amigo de sus amigos.

Me gusta leer, me gusta escribir, me gustan las letras y cómo se juntan y cuando luego significan algo. Me gustan las palabras, las ideas, no me gustan las palabras altisonantes. Me gusta cuando aprendo palabras en otro idioma, como el francés, o el latín, el griego o el arameo. No me gusta el inglés. Me gusta encontrar frases que me ayuden a expresarme, tal vez me gusta sentir que quien escribió esa frase me entiende. Me gusta escribir frases o decir frases que hagan sentir a alguien comprendido.

Me gusta la libertad, me gusta pensar en la libertad, entender la libertad, pero no me gusta no poder explicarla. Me gusta ser libre de decir lo que pienso o de no decirlo si no lo quiero, me gusta saber que la libertad es un término muy flexible, pero no me gusta que se confunda con libertinaje. Me gusta pensar que bajo cualquier condición física, sigo siendo libre.

Me gusta la vida, me gusta estar vivo.

Me gusta la paz, la tranquilidad, la quietud, la soledad cuando es temporal. No me gusta pensar que estoy sólo, mucho menos darme cuenta que estoy sólo.

Me gusta morderme las uñas, que truenen cuando me las muerdo. Me gusta tronarme los dedos (de los pies y de las manos), las rodillas, el cuello. Me gustan los abrazos, las caricias, rascarme o que me rasquen la espalda. No me gusta cuando me rascan el brazo. Me gustan los pies, observarlos, tocarlos. Me gusta hacer cosquillas, pero no que me hagan cosquillas. Me gusta jugar a las luchitas con Loló, hacer voces chistosas con Marina y reírnos de cosas estúpidas. Me gusta el buen humor, a veces me gusta el humor negro (no me gusta que se le diga “negro” al humor negro) pero me gusta el humor que se basa en reír de las cosas más estúpidas como con Bob Esponja, me gusta Bob Esponja. Me gustan algunas caricaturas, realmente pocas, pero no me gusta que hay algunas caricaturas que yo encuentro tremendamente cómicas y otros ni siquiera las entienden.

Me gustan los momentos de hablar de cosas serias. No me gusta que se rían cuando se trata de hablar en serio. Me gusta el respeto, los buenos modales y las críticas constructivas. Me gusta hacer ejercicio, pero no cualquier clase de ejercicio. Me gustan las artes marciales por que son una manera educada de romperse la cara. No me gusta la violencia.

Me gusta pensar que un día tendré hijos, me gusta pensar que serán buenos y que yo seré un buen padre (no puedo “intentar” ser un buen padre, simplemente tengo que serlo). Me gusta la idea de pensar en ellos ahora que no existen, por que creo que puedo imaginarlos tal como serán y me gusta pensar que eso, es exactamente tener vocación a algo. Me gusta saber que ahora mismo, ahora que aún no los conozco, los amo. Me gusta pensar en cómo decoraré algún día una habitación para ellos y que tendrán cajones, armarios y camas. Me gusta llorar por la emoción que me provoca la probabilidad de su existencia y por estar escribiendo sobre ellos. Me gusta la idea de tener hijos. Me gusta que me guste la idea de tener hijos.

Me gusta el sol. Me gusta que brille e ilumine las calles, me gusta que me ilumine a mi, me gusta cuando se pone poético con sus iluminaciones, con sus colores, cuando hace que una mujer se vea más bella acariciándola de perfil, o cuando hace más tiernos a los niños mientras juegan y corren y ríen. Me gusta su calor por que creo que se parece al amor. Me gusta cuando se cuela por la ventana o atraviesa una nube y me pone a pensar en Dios. Me gusta que me guste el sol.

Me gusta Dios, me gusta saber que está en todos lados. Me gusta encontrarlo en las cosas más sencillas. Me gusta que me sorprenda con sus cosas (Dios es siempre tan divertido). Me gusta que por él siempre me siento escuchado y entendido, creo que hay una parte que el hombre no logra entender de los demás, por que siempre está pensando en sí mismo. Ahora tengo antojo de contarle un chiste, creo que le haría bien por que siempre está escuchando quejas y peticiones, cuando le va bien algunos ofrecimientos, pero ¿habrá alguien que le cuente un chiste de vez en cuando? No me gusta la idea de que no se ría nunca, a carcajadas, sin contenerse, pero me preocupa pensar que ya sepa los chistes que quiero contarle (al fin y al cabo, Él lo sabe todo). Me gusta lo poético de su palabra escrita, especialmente de Corintios una cita. Me gusta Dios y me encanta que me guste Dios.