Y te vi y hablé con vos,
y nada del pasado tenía mayor importancia
que la imagen que en mi cerebro se repetía segundo a segundo,
de tus ojos novedosos y lejanos, rompiendo mis esquemas profanos.
Qué puñal contra el olvido!
Qué espacio blanco como nieve.
Qué pupilas calmas, sin guarida!
Qué mirada delincuente!

No hay comentarios:
Publicar un comentario