jueves, 13 de agosto de 2009

Me gusta...

Me gustan los bebés, me gusta que rían, que jueguen, que se emocionen o se sorprendan. Me gusta escucharlos contar historias, me gusta que sus historias son inocentes, me gusta que se alegran y corren y se alegran más por que corren. Me gusta el olor de sus cabezas, o cuando ríen y les falta un diente o dos. Me gustan también los olores, no los de los niños solamente, me gustan los olores en general, saber que las cosas huelen me gusta, me gusta saber que me gusta.

Me gusta el sonido de las cosas, el sonido, no el ruido. Me gusta cuando tengo tiempo de sentarme a escuchar a las aves, o música que aparece en algún lugar, así, de improviso, y darme cuenta que la encontré o que la música me encontró en ese lugar y momento. Me gusta la música. Me gusta el silencio, aunque, creo que nunca he escuchado un silencio absoluto, siempre pasa algún avión o alcanzo a percibir los movimientos de algo o de alguien, que cuando se está en silencio, también me gusta cómo se sienten en mis oídos. Me gusta que me gusten los sonidos.

Me gusta el amor, me gusta pensar en el amor, me gusta sentir el amor, pero más me gusta darlo. Me gusta reír por amor, reír de alegría de amor, reír de tristeza de amor, me gusta llorar el amor por bueno y llorarlo por malo, culparlo mil veces por mil cosas y mil veces más reconciliarme con el amor. Me gusta el amor por que es amor, pero no estoy enamorado del amor. Me gusta creer en el amor único y definitivo, en la solemnidad del amor, el verdadero amor. Me gusta ver a los enamorados y morir de ganas de ser yo el enamorado (por que no hay envidia buena). Me gusta buscar al amor, pero siempre me gustó más haberlo encontrado. Me gusta que me guste el amor.

Me gustan las mujeres, me gusta mirar a las mujeres y más me gusta admirarme de las mujeres. Me gusta la silueta que dibuja el cuerpo de una mujer a contra luz, me gusta cuando sus ojos se ponen húmedos y tienen miedo, pero se levantan y patean y golpean y arañan para no rendirse ante él. Me gusta cuando se defienden, pero no cuando se entercan. Me gusta cuando pasan y dejan el rastro de su perfume y me recuerdan que me gusta que me gusten los olores. Me gusta Dolores. Me gusta que sea mujer y que yo sea hombre. Me gusta que sepa que me gusta y saber que me gusta aunque sé que a ella no le gusta.

Me gusta tener amigos, me gusta tener pocos, pero excelentes amigos. Me gusta ser amigo de mis amigos, pero a veces no me gusta que me cueste trabajo hacerme amigo de sus amigos.

Me gusta leer, me gusta escribir, me gustan las letras y cómo se juntan y cuando luego significan algo. Me gustan las palabras, las ideas, no me gustan las palabras altisonantes. Me gusta cuando aprendo palabras en otro idioma, como el francés, o el latín, el griego o el arameo. No me gusta el inglés. Me gusta encontrar frases que me ayuden a expresarme, tal vez me gusta sentir que quien escribió esa frase me entiende. Me gusta escribir frases o decir frases que hagan sentir a alguien comprendido.

Me gusta la libertad, me gusta pensar en la libertad, entender la libertad, pero no me gusta no poder explicarla. Me gusta ser libre de decir lo que pienso o de no decirlo si no lo quiero, me gusta saber que la libertad es un término muy flexible, pero no me gusta que se confunda con libertinaje. Me gusta pensar que bajo cualquier condición física, sigo siendo libre.

Me gusta la vida, me gusta estar vivo.

Me gusta la paz, la tranquilidad, la quietud, la soledad cuando es temporal. No me gusta pensar que estoy sólo, mucho menos darme cuenta que estoy sólo.

Me gusta morderme las uñas, que truenen cuando me las muerdo. Me gusta tronarme los dedos (de los pies y de las manos), las rodillas, el cuello. Me gustan los abrazos, las caricias, rascarme o que me rasquen la espalda. No me gusta cuando me rascan el brazo. Me gustan los pies, observarlos, tocarlos. Me gusta hacer cosquillas, pero no que me hagan cosquillas. Me gusta jugar a las luchitas con Loló, hacer voces chistosas con Marina y reírnos de cosas estúpidas. Me gusta el buen humor, a veces me gusta el humor negro (no me gusta que se le diga “negro” al humor negro) pero me gusta el humor que se basa en reír de las cosas más estúpidas como con Bob Esponja, me gusta Bob Esponja. Me gustan algunas caricaturas, realmente pocas, pero no me gusta que hay algunas caricaturas que yo encuentro tremendamente cómicas y otros ni siquiera las entienden.

Me gustan los momentos de hablar de cosas serias. No me gusta que se rían cuando se trata de hablar en serio. Me gusta el respeto, los buenos modales y las críticas constructivas. Me gusta hacer ejercicio, pero no cualquier clase de ejercicio. Me gustan las artes marciales por que son una manera educada de romperse la cara. No me gusta la violencia.

Me gusta pensar que un día tendré hijos, me gusta pensar que serán buenos y que yo seré un buen padre (no puedo “intentar” ser un buen padre, simplemente tengo que serlo). Me gusta la idea de pensar en ellos ahora que no existen, por que creo que puedo imaginarlos tal como serán y me gusta pensar que eso, es exactamente tener vocación a algo. Me gusta saber que ahora mismo, ahora que aún no los conozco, los amo. Me gusta pensar en cómo decoraré algún día una habitación para ellos y que tendrán cajones, armarios y camas. Me gusta llorar por la emoción que me provoca la probabilidad de su existencia y por estar escribiendo sobre ellos. Me gusta la idea de tener hijos. Me gusta que me guste la idea de tener hijos.

Me gusta el sol. Me gusta que brille e ilumine las calles, me gusta que me ilumine a mi, me gusta cuando se pone poético con sus iluminaciones, con sus colores, cuando hace que una mujer se vea más bella acariciándola de perfil, o cuando hace más tiernos a los niños mientras juegan y corren y ríen. Me gusta su calor por que creo que se parece al amor. Me gusta cuando se cuela por la ventana o atraviesa una nube y me pone a pensar en Dios. Me gusta que me guste el sol.

Me gusta Dios, me gusta saber que está en todos lados. Me gusta encontrarlo en las cosas más sencillas. Me gusta que me sorprenda con sus cosas (Dios es siempre tan divertido). Me gusta que por él siempre me siento escuchado y entendido, creo que hay una parte que el hombre no logra entender de los demás, por que siempre está pensando en sí mismo. Ahora tengo antojo de contarle un chiste, creo que le haría bien por que siempre está escuchando quejas y peticiones, cuando le va bien algunos ofrecimientos, pero ¿habrá alguien que le cuente un chiste de vez en cuando? No me gusta la idea de que no se ría nunca, a carcajadas, sin contenerse, pero me preocupa pensar que ya sepa los chistes que quiero contarle (al fin y al cabo, Él lo sabe todo). Me gusta lo poético de su palabra escrita, especialmente de Corintios una cita. Me gusta Dios y me encanta que me guste Dios.

1 comentario:

  1. Hola mijo: Por casualidad alguien me dio la direccion de tu blog y este escrito, en particular, me encantó, creo que eres un buen muchacho( yo tengo hijos de tu edad y una hija de 17) te mando saludos y felicitaciones por tus logros...SIGUE ADELANTE.

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