lunes, 31 de agosto de 2009

Yo no puedo amarte...

Yo no puedo amarte a ti,
y no es por falta de amor, es por miedo al olvido.

Si te amase con todo el amor que te tengo,
habría que escuchar tu llanto una y otra vez, irremediablemente,
cuando la vida te ha metido el pie.

Y tu llanto me duele como agujas en la piel,
como tomarse una sopa de ácido nítrico
a las nueve de la noche, o a las diez
o al medio día.

Para amarte hay que aprender primero a perdonar.
Y qué difícil,
qué difícil cuando se trata de tu sufrimiento,
de tus tristezas.

Amarte significa también perdonar a la muerte.
Yo no quiero ver luego tus ojos callados.
Ni amanecer un día y mirarte ahí,
fría en el lugar de tu calor más profundo,
pálida como la misma muerte,
dura como prejuicio.

Yo te juro, pajarita de mis sueños,
por mi vida y por mi muerte,
que el día que te llegue la muerte...

LA MATO!

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